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Cómo hacer crecer tu negocio sin perder el sueño

CÓMO HACER CRECER TU  NEGOCIO SIN PERDER EL SUEÑO

UNA HISTORIA DE ÉXITO

          -Rosana, hace un año abrías las puertas de tu tienda de ropa en el barrio viejo donde creciste, un lugar deteriorado e invadido por los turistas. Recuperabas un pequeño comercio  y lo ponías al día convirtiéndolo en un negocio  totalmente  novedoso. Al principio temías que tu mensaje no llegara a la gente y no poder devolver los préstamos que tu familia te había hecho ni tus pequeños ahorros y la ilusión iba pareja con alguna dosis de orfidal.

         -Es cierto. Muchas noches no podía conciliar el sueño.  

         A través de la red entraste en contacto con una empresa gallega que producía pequeñas tiradas con excelente diseño, a precios algo superiores a las grandes cadenas,   con un emblema de calidad y ecología. Solo con estos precios, aseguraban, pueden pagarse salarios justos y tener procedimientos respetuosos con el medio ambiente. Por debajo hay que importar del cuarto mundo, producir en condiciones infrahumanas y pagar con un tazón de arroz.  Nuestras prendas son duraderas y, a medio plazo, resultan más económicas que las más baratas,  repetían. La empresa fabricante crecía imparable desde su creación ¿Por qué tú no?, pensabas.  

         Además tú tenías otra baza, sabías de costura y eras capaz de ajustar perfectamente las piezas a tus clientes haciendo que lucieran como hechas a medida.

         Un año después necesitabas crecer: más espacio, más probadores, más operarias, más informática. Abriste otra tienda en el otro extremo de la ciudad,  en un barrio grande, caro,  de nueva creación,  en el que no tenías ningún contacto. La segunda tienda fue mucho mejor que la primera, quizás debido al mayor poder adquisitivo de las jóvenes mamás de la zona, las admiradoras  de Greta y su epopeya. Otra vez se te planteó la necesidad del crecimiento. ¿Qué hiciste entonces?

         -Estaba bloqueada. Era demasiado riesgo, demasiado dinero, demasiado trabajo. Y luego estaban las cuestiones legales y de organización, de las que conocía muy poco. No sabía qué hacer. Fue entonces cuando, en una feria, casi por casualidad, entré en contacto con una consultoría de franquicias.

Consultora de franquicias

Dos años de éxito creciente en dos ambientes completamente distintos, dijeron, eso es esencial.    Tienes algo más que buena ropa: una idea y una imagen que van con los tiempos, transmites respeto al medio ambiente, calidad, economía y elegancia y lo haces muy bien. Al otro lado hay personas que tienen dinero pero no ideas ni la habilidad y el valor que tú has tenido. Si entras en contacto con ellas puede crecer con poco riesgo y trabajo, una vez que hayamos puesto en marcha sus negocios.

         -Así fue, me siento muy orgullosa de haber iniciado mi negocio a base de valor, ilusión, intuición, mucho trabajo y gracias a la ayuda desinteresada de  mis amigos y de mi familia, pero el siguiente paso era imposible darlo yo sola, sin una asesoría profesional y alguien que aportara recursos, como los franquiciados. Fueron muchas reuniones y mucho trabajo por parte de los expertos para traducir lo que parece un  cuento de hadas en estudios de viabilidad, estudios de mercado, crear el libro del Know How, buscar ubicaciones ideales  y otras muchas tareas. Hoy hemos conseguido  montar una franquicia  por todo el país,  con la que formamos una pequeña  y cómplice comunidad, el equipo técnico  me hace sentir más segura y más cómoda, he recuperado mi inversión y tengo beneficios que me permiten vivir como a mí me gusta.  

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